La destrucción de Montevideo

Se llama María Gabriela Epumer y fue mi primera muerta. Antes no había llorado; había prestado mi abrazo a un novio el día en que murió Joey Ramone, se iba con él nuestra adolescencia. Con María Gabriela se fue mi voz rectora. Tenía 20 años y me encerré a llorar en el baño de la radio donde hacía una pasantía. María Gabriela, su nombre de chica universitaria, su rebeldía ante ese nombre, y su afirmación al usarlo todo junto. María Gabriela, los ojos delineados que imitábamos jugando, la guitarra como parte de su cuerpo, la mujer que quería ser. Chipi chipi desesperada pero de voz genuina, rasposa por momentos, legítima, una voz para mí. Era la época del discman y del portacd multicolor, de caminar abajo del sol cuadras y cuadras, en calma. Entonces todavía no tenía miedo, creo que con su muerte empecé a tenerlo. María Gabriela, el verdadero sonido láser, la precursora de la electrónica argentina, su perfil bajo y su arte, su belleza, que era la mía también, sus letras impensadas, sus ritmos certeros, sus samplers disparados al viento. Sigue perfumando esos momentos en los que necesito algo que sea de verdad.

El 28 de diciembre arranca PLUP, Proyecto Latinoamericano de Unidad Poética. Empieza en Bolivia y sube hasta Perú, quizás hasta México. Por el camino vamos a distribuir pequeñas plaquetas de poesía. Vamos a deslizarlas en bolsos ajenos, vamos a leerlas en fogones, vamos a olvidarlas en vagones de trenes.
PLUP es un proyecto de distribución artesanal de poesía argentina, con un lado viajero y otro con sede en Buenos Aires, a donde haremos llegar todo lo que vayamos descubriendo por el camino. Un feedback prehistórico en la era de Internet, donde leemos poemas todos los días desde la pantalla: PLUP vuelve al papel y al recorrido manual de los textos, a la instancia del descubrimiento.
PLUP es un proyecto abierto, que espera nuevos viajeros que estén dispuestos a llevarlo por donde vayan, si estás por viajar o querés ser parte con textos, contactanos a p.l.u.pblog@gmail.com
Poetas de la primera etapa:
01.Jonás Gómez
02.Charly Gradín
03.Juan Diego Incardona
04.Javiera Pérez Salerno
05.Cecilia Eraso
06.Valeria Meiller
07.Paula Peyseré
08.Sebastián Morfes
09.Horacio Fiebelkorn
10.Martín Furlong
11.Sol Echavarría
12.Ana Laura Rivara
Abrazados en la calle
en el medio de la vereda
tengo los ojos cerrados
sobre tu hombro izquierdo
pasan los minutos, y recuerdo
otra media hora
idéntica en agüero y santa fe
a las 7 de la mañana
y los obreros se juntaban
a nuestro alrededor
desayunaban pan
nosotros disolviendo
los nudos de nuestros brazos
queríamos detener ahí
nadie sabía que estábamos hablando.
Ayer, una profesora de aerobics
transpiraba atrás de tu hombro
alguien discutía por teléfono
los chicos que salían de la escuela
el caos por Rivadavia
y el tiempo detenido en dos
siluetas recortadas
la luz subiendo desde nuestros pies
vos yo y un fondo
blanco.
Encender un cigarrillo (MUCHOS POEMAS, Roberta Iannamico)
Si es fuego convidado
un silencio repentino
y después pudor
como mirar a alguien a los ojos
con un fósforo
deslumbramiento
que enseguida descartamos
con el encendedor del auto
un beso largo
apasionado
con la llama del calefón
en puntas de pié
como besar a un novio alto
con una ramita
sacada del fuego
canchera
ser parte
de la naturaleza
de la hornalla íntimo
pedir que otro lo encienda
hacerse la reina
TENGO CUATRO AÑOS
Y SOY PELADA.
UNA DESILUSIÓN PARA MI MADRE
UNA RAREZA PARA LOS MÉDICOS
UNA PRINCESA PARA MI PADRE.
Me sacan a tomar frío. En el restaurante, canto el himno nacional parada arriba de una silla, grito para que todos escuchen con fervor a esta patriota de cuatro años. Desde esta altura veo el fondo cocacola de los vasos, las sonrisas aceitadas de los señores que ahora me miran, el gesto vacío de un parrillero que aún sigue ahí, trozando. La vergüenza de mi abuela mala y su belleza iluminada por el sol del mediodía.
- Elegir la propia máscara es el primer gesto voluntario humano. Y es solitario.
- Escribir es intentar comprender, es intentar reproducir lo irreproducible, es sentir hasta el final el sentimiento que de otro modo permanecería apenas vago y sofocante. Escribir es también bendecir una vida que no fue bendecida.
- Nací para escribir […] Cada libro mío es una estrella penosa y feliz. A esa capacidad de renovarme por completo a medida que pasa el tiempo la llamo vivir y escribir.
- Tengo varias caras, una es casi bonita, la otra es casi fea. ¿Qué soy? Un casi todo.
- Incluso para los que no creen existe la pregunta vacilante ¿y después de la muerte? Incluso para los que no creen existe el instante de la desesperación: que Dios me ayude. En este mismo instante estoy pidiendo que Dios me ayude […] Que venga, Dios, que venga, aunque no lo merezca, que venga. Soy inquieta, celosa, áspera, desesperanzada, aunque tenga amor dentro de mí. Sólo que no sé usar amor, a veces parecen astillas. Si tanto amor recibí dentro de mí y continúo inquieta e infeliz es porque necesito que Dios venga. Que venga, antes de que sea demasiado tarde.
Extraído del libro de crónicas de Clarice Lispector que me prestó Vale. Estos fragmentos pertenecen a “Deus, o descoberta do mondo” crónica publicada en el Jornal do Brasil, 1958
equinaPatti, 1973 | Ordinary Finds
Los pájaros te indican dónde estás parado. Cuando los pájaros se posan en tu espalda, además, se convierte en guardianes. Yo tengo cinco custodiando mi camino a Latinoamérica.
Pero el viaje no comienza al salir, el viaje comenzó antes, lo estamos transitando, lo vamos generando cada día. Un vez, hace dos años me di cuenta de que ya había salido. Entonces, me dediqué a fortalecerme en todos los frentes, todo lo que pude. En el Físico, y ahí descubrí la bici, practicando eso de encontrar el camino que es para uno, con las caídas y tragando humo de escape, pedaleando en subida y disfrutando de pedalear sin tiempo. En el estético, tratando de absorverlo todo, decidiendo qué era lo que me gustaba, donde estaba yo entre todo lo visto y lo oído. En el político, entendiendo que mi momento histórico es éste, que me pide pensar y comprometerme con eso, que no puede esperar y que me interpela a la acción. Ahí supe que ya estaba viajando por Latinoamérica.